domingo, 22 de abril de 2012

MEDITACION Y NUESTRO CEREBRO


MEDITACIÓN Y NUESTRO CEREBRO


Parece ser que la meditación y la disciplina mental pueden cambiar el modo de trabajar del cerebro. A los monjes budistas la meditación les permite alcanzar niveles de conciencia inusuales gracias a la creación de conexiones neuronales que no existen en los individuos que no suelen realizan prácticas contemplativas.
Se han hecho una serie de investigaciones en la Universidad de Wisconsin- Madison (EEUU), desde 1992 con la colaboración del actual Dalai Lama y otros monjes budistas muy experimentados en el arte de la meditación.

Se ha detectado, por medio de instrumentos especializados en ondas cerebrales y conexiones neuronales, que los monjes budistas que llevan largo tiempo practicando meditación presentan una gran actividad en una zona determinada del cerebro, en la corteza prefrontal izquierda. Este área no presenta casi actividad en los individuos que no practican meditación, salvo aquellos que tienen un carácter optimista y poco ansioso.
 Los monjes budistas cuentan con una tradición milenaria de meditación y recogimiento y la curiosidad llevó al Dalai Lama a proponer al investigador el estudio del cerebro de los monjes de su comunidad.   Ocho de los monjes más duchos en la meditación se prestaron como voluntarios para la investigación. Son monjes que han practicado la introspección durante un tiempo estimado de 10.000 a 50.000 horas, durante un tiempo que oscila entre los 15 y 40 años. El grupo de control lo constituyeron 10 estudiantes sin experiencia previa en el arte de la meditación a los que instaron a dedicar una semana de entrenamiento a la contemplación. Colocaron una red con 256 sensores eléctricos en la cabeza de los monjes y de los voluntarios y se les animó a meditar durante un rato. Los datos registrados enunciaron que la amplitud de las ondas gamma recogidas en algunos de los monjes son las mayores de la historia registradas en un contexto no patológico. La altísima amplitud de estas ondas -que están asociadas con la atención y el aprendizaje- tiene su explicación en la suma de las que emiten las diferentes neuronas. Durante la meditación, los monjes conseguían poner en fase (sincronizar) un número de neuronas muy elevado. Específicamente, los meditadores mostraron volúmenes significativamente mayores en el hipocampo y en áreas dentro de la corteza órbito-frontal, el tálamo y el giro temporal inferior, regiones todas ellas conocidas como reguladoras de las emociones.
No obstante la ciencia pueda captar con sus herramientas, algunas manifestaciones neurológicas, el Dalai Lama, no cree que los científicos puedan explicar el nirvana. "La ciencia puede develar que ciertas técnicas podrían ayudar a distinguir los porqués de una vida feliz o una miserable, pero la comprensión profunda de la naturaleza de la mente sólo puede alcanzarse a través de la meditación", asegura.
Hay distintos tipos de meditación, algunos de los cuales presentamos a continuación:
La MEDITACIÓN BUDISTA, también llamada meditación completa de la mente trata de mantener la mente totalmente enfocada en el momento presente. No en el pasado, no en el futuro, no en connotaciones mentales, justo en el presente, aquí y ahora.
La meditación Zazen en Budismo Zen trata sobre la experiencia del vacío, de la nada. En Japón  significa sentarse en Zen o sentado en concentración. La manera de hacerla es contando las respiraciones. El foco en la respiración es total.  La meditación Vipassana quiere decir ver las cosas como realmente son. Es original de la India. Fue re-descubierta por Gotama Buda hace mas de 2500 años y era usada como remedio para algunas enfermedades. La técnica se basa en la observación. Con la observación de las cosas de la mente la persona puede tomar el control sobre la mente. La cadena de acciones y reacciones proviene de la consciencia, y sufrimientos y negatividad van fuera.
La MEDITACIÓN DE KABBALAH se empezó a enseñar por los líderes espirituales judíos. Ellos creen que la meditación traerá la cercanía a Dios. Una de estas técnicas es visualizando el nombre de Dios. Hay diferentes meditaciones. Los principiantes pueden empezar con una llamada Shema meditación. Shema significa oír en hebreo. La meditación se hace inhalando y exhalando y produciendo el sonido “sh”. Luego inhalando y exhalando haciendo el sonido “mm” hasta que te sientas profundizar dentro del estado meditativo de la mente.
La MEDITACIÓN MANTRA es muy poderosa y efectiva por el efecto de la vibración de sus sonidos.
Los cánticos de sonidos sagrados han sido siempre una manera amena de enfocar la mente. El sonido se produce cuando la vibración alcanza el tímpano, y llevado a la mente. Esto explica que el sonido es vibración. Vibraciones específicas pueden estimular el sistema endocrino, especialmente la glándula pituitaria “la glándula maestra” y la glándula pineal localizada en la cabeza.
Cantar el mantra mantiene la mente ocupada mientras tu respiras en una pauta especifica. Los sonidos vibrantes son sonidos específicos que cuando desencadenan producen una frecuencia. Hay 84 puntos meridianos en el paladar y cuando los estimulamos con el “sonido vibrante” producimos una frecuencia específica. Esta frecuencia pasa desde el hipotálamo hasta la glándula pituitaria. Entonces la liberación de hormonas tiene lugar y ocurre un cambio en el humor, en las emociones y comienza la sanación.
La MEDITACIÓN SUFI. El Sufismo es el camino del corazón. Ellos creen que la devoción pura viene de la subyugación del bajo ser, o ego. A través de este amor por Dios viene la unión del amante con el amado.
Diferentes caminos de Sufi usan diferentes técnicas de meditación. La orden de Naqshbandi usa la energía del amor para ir más allá de la mente. El primer paso en centrarse en el sentimiento del amor, activar el chakra del corazón. Ellos creen que el sentimiento de amor superara el proceso del pensar aventajando a la persona al estado de mente vacía. Las meditaciones son en silencio. A través de la meditación ellos cultivan el silencio, la escucha, atenciones y vacíos.
La MEDITACIÓN DZOGHEN, pronunciada Zog-chen, es conocida como el camino natural en el Budismo Tibetano. Este tipo de meditación es practicada por el Dalai Lama. La meditación Dzogchen no utiliza ninguna respiración especial, mantra o niveles de concentración. Es considerada como el tipo de concentración más natural. Algunas veces se practica con los ojos abiertos. Esta meditación trabaja con el factor que todo lo que tu necesites lo tienes que buscar esta dentro de ti. Las tres bases de la meditación Dzogchen son “solo sentándote”, “solo respirando”, “solo siendo”.
La MEDITACIÓN CHAKRA trabaja con los chakras. Los chakras son visualizados como espirales de energía vértices.
Hay varios Chakras en todo nuestro cuerpo, pero los más conocidos son siete. Cada Chakra esta asociado con un color y diferentes características. La meditación es guiada y es hecha con la concentración de la mente en estas energías vértices y sus cualidades.


Quien quiera emprender el camino de la meditación, transformándose en discípulo de un maestro espiritual que sepa guiarlo, deberá prestar atención a su cuerpo físico y etérico, mantenerlos limpios de cualquier contaminación; darles el descanso y relajación necesarios; disfrutar de la naturaleza, de los bosques, las montañas y el mar; estar en la pura luz solar y al aire libre, lo más limpio posible éste. Ademásde todo esto, deberá cuidarse el cuerpo emocional exponiéndolo a una gran música, a un gran arte de cualquier género, y expresando emociones positivas: paz, alegría y amor.


martes, 17 de abril de 2012

Vibraciones en el reino vegetal


Vibraciones en el reino vegetal

Se ha comprobado en diversas oportunidades que las plantas producen vibraciones, y esto tiene mucho que ver con aquellas que reciben y captan. Se pueden notar, según el caso, cambios en su comportamiento, así como lentitud o rapidez en su crecimiento. Pueden reconocer, luego de determinado tiempo, las voces de sus cuidadores, por lo tanto suelen sentirse abandonadas al no recibir estos estímulos, que ya se han hecho necesarios. Los cantos y voces melodiosas ayudan a su desarrollo, así como los ruidos estruendosos o demasiado fuertes las debilitan. Pueden, asimismo, reconocer la violencia a su alrededor y percibir un posible peligro de ser dañadas.
Para citar un ejemplo, tenemos a un experto en exámenes con polígrafo, llamado Cleve Backster que, en una oportunidad, jugando, conectó su galvanómetro con la planta de filodendro que había en su oficina. Para ver qué clase de reacción, si la había, podía registrar, decidió mojar las hojas en el café caliente que tenía en la mano. Como no hubo ninguna reacción, empezó a pensar en una amenaza más seria para la planta. En cuanto empezó a acercarle un fósforo a la hoja con intención de quemarla, el galvanómetro se volvió loco. Las reacciones que vio en su máquina esa noche derivaron en cientos de otros experimentos que sirvieron para probar en las plantas la "supuesta capacidad de pensar". Al parecer, las plantas, en general conectadas entre sí, monitorean los movimientos de los seres humanos y los animales en el medio ambiente hasta a nivel celular. Por ejemplo: en un experimento en el que un investigador destruyó a propósito una de dos plantas, la planta sobreviviente pudo identificar correctamente al culpable entre otras seis personas.
En los años 60, Marcel Vogue (químico, investigador), declaraba al respecto: "Es un hecho: el hombre puede comunicarse y se comunica efectivamente con la vida de las plantas. Las plantas son…instrumentos sumamente sensibles para medir las emociones humanas. Irradian fuerzas energéticas benéficas para el hombre.¡Podemos sentir esas fuerzas! Se alimentan en nuestro propio campo de fuerzas, que a su vez devuelve energía a la planta…los indios americanos eran perfectamente conscientes de estas facultades. Cuando les hacía falta, iban a los bosques. Con los brazos abiertos, apoyaban la espalda contra un pino para volver a llenarse de su poder."
Como ya se ha mencionado, las plantas de comportan de maneras diferentes según el sonido al cual se las exponga. Entre estos, una dedicación especial merece la música, la reina de los sonidos.
La música es un fenómeno vibratorio. Partículas de aire son puestas en movimiento y estas partículas de aire toman contacto con la materia y la ponen en movimiento. Esta es la llamada afinidad vibracional. Cuando las vibraciones de sonido afectan las ondas de aire, estas ondas afectan a otra materia con la que entran en contacto de una forma que mantiene la afinidad de la fuente original. Cuando la música es interpretada, las vibraciones de la música afectan toda la vida próxima. El efecto que la música tiene dependerá de la manera en la que las vibraciones de la música son armónicamente construidas. Uno de los factores que determina el efecto de la música es la particular escala musical desde la cual la melodía y las armonías son construidas. Diferentes escalas crean diferentes modos y emociones. Las escalas en las que la música está basada no son una creación arbitraria del hombre, ellas están formadas por patrones bien definidos que son intrínsecos a toda la naturaleza. 
El acorde básico de la música es llamado la tríada. Provee el apuntalamiento básico de la escala de siete notas: la escala de la octava. La tríada musical también corresponde a los tres colores primarios del espectro que puede ser visto cuando la luz es pasada a través de un prisma. Los mismos patrones que son las bases del sonido y la música son también las bases de toda la naturaleza. Cuando una tríada mayor es tocada y estás escuchándola, tu cuerpo, mente y sentimientos resuenan con esas tres notas, el acorde. Porque es el acorde básico de la armonía. La materia resuena armoniosamente, positivamente.
Cuando se usa el término positivo para describir música, estamos usándolo para describir música que tiene cualidades benéficas y es emocionalmente y espiritualmente elevadora, quizás hasta celestial. Adicionalmente, la música positiva puede ser relajante, calmante y mentalmente vigorizante. No tiene que ver con las letras, se trata de  la música en sí misma. 
Hay un acorde, llamado duocorde, que se opone a la tríada. Consiste en cuatro notas, y tiene un efecto negativo. Es música que estimula emociones negativas, como el odio, la frustración, la depresión o el miedo. El compositor clásico vienés Arnold Schonberg  fue la primera persona en crear abiertamente música negativa, en el siglo XX, para la cual empleaba intervalos y melodías disonantes. En un principio, su música provocaba que los oyentes se sintieran irritados e incómodos, provocando esto, muchas veces, manifestaciones. Sin embargo halló su lugar en una era de música negativa en la música clásica occidental que duró cerca de cincuenta años.  El paso siguiente en la "evolución" fue su introducción en la música de rock en los finales 1960, con el Hard Rock y el Heavy Metal. Aquello se convirtió en una cultura aceptada y de ahí emergieron otras formas como el Punk y el Grunge.
Si bien estos distintos estilos musicales provienen de una realidad interior, y expresión humana, que forman parte de una indiscutible existencia, habría que distinguir entre lo que consideramos nocivo para nuestros sentidos, y lo que hemos naturalizado como identificación de nuestras propias pasiones o tal vez desesperaciones. Los estilos o géneros musicales, se han estandarizado con determinadas características. No aparecen en la naturaleza como creaciones puras. Se debe considerar el talento musical junto con nuestros sentimientos evocados a partir de una interpretación. 
Continuando con las plantas, cabe comentar refiriéndonos a otros experimentos, que como conclusión se extrajo que aquellas que crecían con mayor rapidez y más fuertes, eran las expuestas a música clásica del norte de la India. Le seguían las expuestas al compositor clásico Bach, pero también a Menselssohn y a Beethoven. También se sintieron atraídas hacia el jazz, inclinándose hacia los parlantes cuando lo oían. Hacia la música Country y Western no sintieron demasiada afinidad, pero tampoco les fue perjudicial. Ante el ambiente silencioso tampoco experimentaron mayores cambios.
Para terminar, hacemos una mención a los sonidos y cantos que los budistas e hindúes consideraban como los necesarios para el avance espiritual y el progreso del universo. Estamos hablando de los Mantras.
Cuando hacemos Mantras, los sonidos que cantamos activan estas vibraciones que crean una cierta atmósfera de efectos. Al decir una palabra la cargamos de pensamiento y sentimiento; por ende, la palabra representa la manifestación física o material de nuestros pensamientos y nuestros sentimientos unificados en un acto y transmitidos al exterior. Decir una palabra produce una vibración física. Cada palabra hablada posee una amplitud y una frecuencia distintiva. Si a esta vibración física le añadimos la intención mental, esto a su vez le afectará y dará un propósito al resultado de enunciarla. La mente humana y la conciencia están en constante bombardeo de vibraciones físicas y sutiles que provienen del mismo organismo y de organismos a su alrededor. Los Mantras inician una vibración poderosa que corresponde con una frecuencia de energía espiritual y con un estado de conciencia muy particular. Con el tiempo el proceso del Mantra comienza a absorber todas las demás vibraciones y a calmar la fluctuación al nivel de la conciencia. En la recitación de Mantras entonamos nuestras energías a la energía vibratoria de las palabras recitadas.
Y así, reinos vivientes confluyen en una ola de energía que va transitando y se va transmitiendo. Lo que no se puede, es dejar de transmitir esa energía, así como no se puede dejar de estar en movimiento o detener el curso del universo. El alrededor de nuestros cuerpos, recibe y emana también su propia energía. Así como las plantas y el ser humano se relacionan a un nivel constante, aunque a veces imperceptible.